<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239</id><updated>2011-07-30T16:31:27.130-07:00</updated><title type='text'>Perfume para Cocodrilos</title><subtitle type='html'>El blog de Francisco Saavedra</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239.post-3201039244582822256</id><published>2009-09-20T14:17:00.000-07:00</published><updated>2009-09-20T14:20:40.341-07:00</updated><title type='text'>La Nueva Cultura Infantil</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SracT4651ZI/AAAAAAAAALE/qio0WQjZMxc/s1600-h/Britney_Spears_9394.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 492px; height: 103px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SracT4651ZI/AAAAAAAAALE/qio0WQjZMxc/s400/Britney_Spears_9394.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383662270078899602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sí, sabemos que el sexo vende. A estas alturas está internalizado y no debiera sorprenderme, por ejemplo, que mi prima de nueve años cante la última canción de la Britney, que se entiende como un llamado a la fornicación. Qué importa, al menos la canta en inglés y no como sus compañeras desvergonzadas que además de bailar reggaeton en sus fiestas prepúberes, lo corean a la salida del colegio católico, sin saber siquiera que el estribillo de moda es una invitación misógina a la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aún así, no puedo evitar levantar las cejas cuando comparo su realidad pueril con la que me tocó vivir a mí. Yo crecí con ídolos intachables, que pobre del que levante algún rumor sobre ellos, porque eran totalmente rectos, honestos y hasta asexuados. Como mi amigo de años, Don Gato (y su Pandilla), que siempre se las ingenió para dejarme pegado a la pantalla sin tener que jugar con el doble sentido o la vulgaridad. También lo hicieron Tom y Jerry, que a pesar de sus rivalidades instintivas, supieron convivir por años bajo un mismo techo. Para qué hablar de Pitufina, una verdadera dama de la socialité pitufa. Si lo más sexy que se nos ofrecía era la coneja de Cachureos, pero hasta ella tenía pareja estable, así que imposible pasarse rollos. El único que se escapó de los límites, fue el Power Ranger rojo, que terminó siendo actor porno gay. Pero está justificado por la crisis económica y los pocos espacios para desarrollar su talento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que son otros tiempos, dirían por ahí. Claramente. Pero aunque me falten primaveras para llegar a volverme un viejo cerrado de mente, me preocupa el nuevo tipo de admiración que no pone freno en ídolos triviales, que alimentan a las nuevas generaciones con una idea simple del sexo, vendiéndolo en un paquete que parece simpático y cool. Es decir, el mercado de la cultura, que desde siempre ha estado liderado por lo erótico, avanzó su terreno etáreo hacia quienes no saben aún ni pronunciar correctamente la letra X.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque en realidad ese tipo de provocación, no genera atracción instintiva en los niños, como si ocurre en los más adultos. Pero si se vende como una nueva moda, como el recurso estilístico que lidera la estética de lo masivo, caerán de igual forma y querrán comprar todo lo posible para ser parte de la idolatría vigente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será por eso que cambie tan rápido la imagen pública de algunas personalidades norteamericanas? Es que tal como se acabaron los días vírgenes de la citada Britney, para dar paso a escándalos que ya todos conocen, ocurre lo mismo con varias otras, como si fuera una estrategia general. Así es común ver como en vez de tener una fiesta de quince, las niñitas del Disney Channel, se hacen mujeres con algún video hot en la web.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer es como una maldición que las hijas de Disney, terminen evocando sus impulsos post adolescentes a los cuatro vientos y pasen de ser las regalonas del ratoncito a las princesas pseudo eróticas del show business mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí se enumeran casos como los del elenco de High school Musical, quienes mientras estrenaban una película en televisión, estrenaban a la vez en Internet fotos con desnudos de una de sus protagonistas. Lo mismo con la cantante Lindsay Lohan, otrora actriz de series infantiles, hoy asumida bisexual y protagonista de dramas relacionados con drogas, anorexia y sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De algún modo, mientras más se metan en problemas, más contratos terminan ganando y aunque los fotografíen borrachos, teniendo sexo con su guardaespaldas o saliendo de alguna clínica de desintoxicación, sus fans siguen en aumento. Como si fuera esa la fórmula del éxito y no el precio como se cree. Al menos así se mueve por estos días la cultura popular infantil. Por el momento sólo espero que a mi prima no le de por subir su propio video para imitar a sus ídolos. De hecho ¿Dónde está mi cámara?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5671942494371841239-3201039244582822256?l=fcosaavedra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/3201039244582822256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5671942494371841239&amp;postID=3201039244582822256' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/3201039244582822256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/3201039244582822256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/2009/09/la-nueva-cultura-infantil.html' title='La Nueva Cultura Infantil'/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SracT4651ZI/AAAAAAAAALE/qio0WQjZMxc/s72-c/Britney_Spears_9394.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239.post-6995186407505653843</id><published>2009-07-30T07:02:00.000-07:00</published><updated>2009-07-30T07:41:47.358-07:00</updated><title type='text'>Sexo sobre la pantalla</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SnGw9VGAAAI/AAAAAAAAAK8/_HwC2jC5bko/s1600-h/porno-irvine-welsh1-.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 167px; height: 301px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SnGw9VGAAAI/AAAAAAAAAK8/_HwC2jC5bko/s400/porno-irvine-welsh1-.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364263198855790594" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;¿Qué se oculta tras un cine porno? Eso me pregunto cuando me desconecto del frío de Valparaíso y cruzo la puerta del Cine Central donde el calor sobra. Adentro, una señora de lentes anchos, me entrega un ticket a cambio de mil pesos, sin siquiera mirarme a la cara. Luego, un señor que parece ser su esposo, me acompaña hasta mi asiento. Antes de entrar, me pregunta “¿adelante, atrás o en medio?”. No lo sé, digo.  Entramos a una sala obscura, que se ilumina con las imágenes de la película. Creo que esa se llama Rubias Ardientes III o algo similar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;El guía me deja sentado casi al final, acompañado por otros veinte espectadores. En la parte de adelante, un señor ronca ruidosamente y otro lo hace callar desde más atrás. Un poco más adelante de mí, hay un joven que bebe una cerveza en botella y a su lado, otro que saca fotografías a la pantalla. Mientras que en escena aparece una mujer nada de rubia, que está siendo flagelada con un consolador. Sus mínimos dotes de actriz hacen que se traspase su miedo a través de la pantalla. Es patético y evito mirarla. Aunque al señor que está cerca de mí le encanta, porque se acomoda en su asiento para ver desde más cerca. El viste de terno y corbata. Y en un momento nos sorprende a todos, cuando suena su celular y contesta sin moverse de su puesto. Mientras de fondo se oye un coro de gimoteos femeninos, él dice a toda voz: “encárgate tú de esta reunión, mira que esos chinos son buenos pal' webeo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna razón todo mundo prefiere sentarse en la parte de atrás. De hecho noté que había gente de pie en la pared trasera, como si no sobraran asientos. Y ya que no ocurre mucho desde donde yo estoy, me paro y me voy a atrás con el resto. Justo ahí termina la película, pero de inmediato comienza otra muy similar a la anterior. La trama de las dos se basa en la libertad de las mujeres. Muy gráfica e irónica por cierto. Cuando aparecen los créditos de la primera, muchos se levantan también de su puesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, yo ya estoy de pie entre una fila de personas apoyadas en la pared, desde atrás de las butacas. Me siento como parte de una pandilla. A mi derecha hay un hombre que parece testigo de Jehová por lo rubio, alto y correctamente vestido. Al otro lado, hay un joven que usa incompresiblemente lentes de sol y bebe en un vaso plástico algo que parece cerveza. El me ofrece un cigarro, que no acepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo la misma pared hacia la izquierda, se genera un espacio cóncavo que deja un antiguo proyector de películas. De allí entran y salen personas; es el lugar donde más ruido se genera. Se pueden escuchar el subir y el bajar braguetas de pantalón acompañados por tímidos gemidos de masturbación. De los quince minutos que llevo parado, enumero a siete personas saliendo o entrando de esa suerte de cueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de la sala. Afuera hay un bar, junto a la boletería, decorado con afiches pornográficos. Sentados en él, están dos personas conversando de la vida. Camino hacia el baño que está al final de un pasillo. De fondo se escuchan cánticos anti satanás de una iglesia evangélica, que curiosamente es contigua al cine. Ingreso al baño rascándome una pierna y confirmando mi teoría de que las butacas tienen pulgas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro el ambiente está impregnado de cloro, lo que se hace notar por el poco espacio. Allí sólo hay tres urinarios y dos cubículos con puerta. En uno está una pareja de hombres; el primero tiene barba y el pelo largo, parece verdaderamente un vagabundo. Al segundo no le veo la cara, porque está arrodillado frente al otro, le hace sexo oral con la puerta del cubículo abierta. Desvío la mirada y noto que a ninguna de las cuatro personas que están en el baño parece impactarles el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miro al espejo y mi cara está pálida, siento la boca seca. Justo a mi lado, parado frente a un urinario, el sujeto que me antes me había ofrecido un cigarro, ahora me mira de reojo a través de sus lentes de sol. Se masturba y me sonríe. Es señal de que la función terminó para mí. Salgo del baño con un nudo en el estómago. Cruzo el pasillo, el bar, la boletería; llego nuevamente al frío de la calle, pero con una duda menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5671942494371841239-6995186407505653843?l=fcosaavedra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/6995186407505653843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5671942494371841239&amp;postID=6995186407505653843' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/6995186407505653843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/6995186407505653843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/2009/07/vermouth.html' title='Sexo sobre la pantalla'/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SnGw9VGAAAI/AAAAAAAAAK8/_HwC2jC5bko/s72-c/porno-irvine-welsh1-.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239.post-7744796225237932029</id><published>2009-02-08T10:27:00.000-08:00</published><updated>2009-02-08T16:36:07.355-08:00</updated><title type='text'>Victimario </title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SY96a87SaJI/AAAAAAAAAJ0/Jf2qtWovsfI/s1600-h/foto+original.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 135px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SY96a87SaJI/AAAAAAAAAJ0/Jf2qtWovsfI/s400/foto+original.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5300589889888348306" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CSaavedra%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt; 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Esperaba volver, no como todo criminal que retorna a la escena del crimen, sino como  alguien que busca saber cómo había terminado su propia historia&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Pude ver con mi imaginación de culpable a don José&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;derribando la puerta de entrada, molesto después de tocar insistentemente para cobrar el arriendo y luego estupefacto frente al cuerpo inerte de la infante. Imaginé también la habitación llena de periodistas morbosos, relatando los detalles más sórdidos del lugar de los hechos. Saliendo en directo p&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;ara el noticiario de medio día con declaraciones de las vecinas, quienes a pesar de no haber cruzado palabra con nosotros, dirían que siempre supieron que yo llegaría a cometer una atrocidad de esa calaña. Hasta harían un perfil psicológico y un retrato hablado de mí, cosa que los espectadores que miran la televisión, lamentándose de lo malo que está el mundo, estuvieran alertas ante otro potencial ataque del criminal de moda. En ese momento yo me reiría con miedo y sarcasmo por estar entre los más buscados del país. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Pero al&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt; pa&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;recer, hasta como asesino fui un fracaso, porque no había luces de que mi fantasía mediática &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;haya ocurrido. De hecho la casa estaba tal y como la dejé. Hasta unas cartas de cobranza encontré bajo la puerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La habitación principal seguía decorada con ese minimalismo de pobre que siempre odié, pero que ahora me parecía acogedor. Tal vez porque llevaba un tiempo considerable durmiendo en la calle y el estar de nuevo en una casa, sea como sea, me hizo sentir en un hogar. Sólo teníamos un sofá &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;que había heredado&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt; de mi madre y que refleja un pasado pudiente, una época de comodidades económicas que ya se habían esfumado. A su lado, una mesa de comedor rodeada por sillas que no tenían parecido alguno entre sí&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y para completar el mobiliario: los estantes de roble, que alguna vez mandé a construir para cobijar mi colección interminable de libros, pero que ahora se mostraban vacíos como muestra de la crisis que terminó por liquidar mis sueños y exigirme que vendiera, por algunos pesos, cada ejemplar que alguna vez leí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Lo mejor que podía hacer era reducir el recorrido y concentrarme en la habitación del fondo, donde había dejado cobardemente el cuerpo de mi hija. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Antes de abrir la puerta&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;un potente aroma a flores llamó mi atención y recordé de mi inmediato que la abuela siempre me dijo que cada vez que un ángel se iba al cielo, el ambiente se impregnaba de perfume de rosas, como una huella de su presencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y en un esfuerzo por consolarme cristianamente, quise creer que mi hija había sido un ángel y que al matarla, le había ahorrado tiempo enviándola directamente al cielo. Tal vez la señora del almacén tenía razón al llamarla “angelito” cada vez que íbamos a fiarle pan y no era sólo un apodo poblacional como creí. Entonces el olor a rosas debía ser entendido como una señal terrenal de su parte para decirme gracias papá por haber hecho el bien. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;           &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Aunque en realidad no eran rosas, sino lavandas y no provenían del cielo, sino de &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;unas velas aromáticas que mi esposa compró, en un intentó suyo por decorar la casa. Nunca quise deshacerme de ellas, porque eran uno de los pocos objetos que me ayudaban a mantener su memoria, ya que&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mis suegros se habían encargado de quitarme todas sus otras pertenencias, luego de que el cáncer la acabara. Me pregunté qué pensarán ellos cuando se enteren de todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El olor a putrefacción no tardo en aparecer cuando por fin crucé la puerta de lo que había sido la pieza de mi hija. Así de la utopía celestial que me hizo soñar por segundos,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;caí directamente a&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;lo más profundo del infierno cuando pude ver otra vez su cuerpo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Ya no era mi hija o al menos así no era como la recordaba. Su rostro estaba desfigurado. Por primera vez las hormigas encontraron un botín que valiera la pena&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;dentro de la casa e hicieron un festín con su cara. El ejército de insectos entraba por uno de los orificios de &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;su nariz y recorría completo su pecho, para salir luego por la ventana que daba al patio trasero. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Su vestido rosado seguía intacto, ese día la vestí con él porque sabía que era su ropa favorita. Recuerdo que la desperté como a medio día, la bañé, la arreglé y la llevé a comer a Mc Donald´s, como en una especie de última cena. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En el camino le expliqué todo: que la culpa no era mía, que la crisis me había superado, que no era que lo amara, que al contrario lo hacía porque la amaba más que a mí mismo y que por eso no podía obligarla a vivir una vida miserable junto a un escritor de cuarta que no lograba publicar hace ya varios años. Ella a penas &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;gesticulaba respuestas a mis excusas, pero sus expresiones Down me dejaban claro que sí entendía lo que pasaría en unas horas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Luego la llevé a la plazuela&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;del barrio para que jugara con otros niños &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;y hasta tuve que golpear a uno de ellos por haberla llamado mongólica, tal como cualquier padre defendería a su hija de las burlas. Mientras ella corría por lo que quedaba de césped, yo escribí inútilmente una carta para explicar los pretextos del asesinato, pero nunca nadie la leyó. Pensé que la hallarían junto al cuerpo, pero ahora que volví, la encontré intacta así que la rompí.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Después, llevé a mi hija a casa y &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;nos pusimos a llorar juntos. Es curioso, pero en ese momento pude sentir una conexión con ella que nunca antes había tenido. A pesar de lo tétrico de la situación, por momentos disfruté que nos hubiésemos vuelto una sola persona entre lágrimas y abrazos. Me arrepentí cinco veces antes de atreverme a hacerlo. Pero de un momento a otro le disparé con los ojos cerrados, la respiración contenida y el silenciador del arma activo. Pedí disculpas en voz alta y salí corriendo sólo con lo puesto. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;No pretendo justificarme con este escrito, en realidad busco aclarar las dudas que se han generado en estos días del juicio. Tampoco pido perdón, porque no es lo que me interesa, sigo creyendo que lo mejor fue haberla asesinado. &lt;span style="color:white;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5671942494371841239-7744796225237932029?l=fcosaavedra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/7744796225237932029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5671942494371841239&amp;postID=7744796225237932029' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/7744796225237932029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/7744796225237932029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/2009/02/testimonio-del-victimario.html' title='Victimario '/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/SY96a87SaJI/AAAAAAAAAJ0/Jf2qtWovsfI/s72-c/foto+original.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239.post-8264070966731149020</id><published>2008-10-11T20:40:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T15:00:34.811-07:00</updated><title type='text'>Al Otro Lado de la Puerta</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al parecer volvieron un ritual esto de gritarse a sabiendas de todos.“Nunca me volverás a ver”, decía uno. “Perfecto, al fin me dejas libre”, gritaba el otro. No sé realmente quiénes son, ni creo querer saberlo. Pero ahí estaban una vez más. Apabullados, temerosos, guiados por el orgullo que florece a su edad, repitiendo las mismas frases  hirientes de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses los escuché por primera vez discutir a viva voz y me pareció intolerable que tuvieran las agallas de hacernos participes a todos de su intimidad. Hoy debo confesar que me provoca cierto morbo esto de oírlos discutir. Más aún si puedo dar por sentado que al día siguiente volverán a ver las cosas como si nada hubiese pasado, como si yo me inventara ese guión venezolano. Porque de las amenazas suicidas, las agresiones físicas y los llantos desgarrados, pasan a la felicidad misma, sin darme tiempo siquiera de poder asimilar la pelea de la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero está vez algo era distinto. Escuché ruidos y pegué mi oído a la puerta de entrada para disfrutar la función de siempre. Y de inmediato pude darme cuenta que los ánimos no eran lo mismos. Lo noté por sus tonos de voz, que esta vez sonaban agotados, como si la despedida final fuera ésta. Podrá ser tal vez, que el desearse mutuamente lo peor les pasó la cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Por lo mismo este día los gritos en vez de subir en intensidad, bajaron casi  a un susurro, las palabras humillantes, que siempre resaltaban entre sus diálogos, jamás llegaron. Lo que podría parecer una pelea, se transformó de a poco en un pedir disculpas, en un lamento por tener que olvidar para siempre los planes, que a pesar del calibre las palabras que se podrían haber dicho antes, siempre se mantuvieron intactos en la lista de sus proyectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Para mí fue una tortura, estaban alterando el meollo  de mis personajes favoritos, unos de carne y hueso, que hacían que el silencio que me rodeaba se apagara con su rutina. Por eso sentí ganas de abrir la puerta y de rogarles que lo volvieran a intentar, que no podían dejar a un lado todo lo que habían construido juntos, ni menos dejarme así de solo, no podían olvidar a su fiel espectador así de fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero recordé que nada podía hacer, esto no era una historia de Unamuno, acá no tenía derecho a cambiar las cosas. Me senté en el suelo apoyado en la puerta, corroído por el dolor de verlos terminar, llorando tal como ellos lo hacían. Así  y de un momento a otro, las voces se fueron apagando y yo me volví a quedar solo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5671942494371841239-8264070966731149020?l=fcosaavedra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/8264070966731149020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5671942494371841239&amp;postID=8264070966731149020' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/8264070966731149020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/8264070966731149020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/2008/10/al-otro-lado-de-la-puerta.html' title='Al Otro Lado de la Puerta'/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239.post-539535385400222294</id><published>2008-02-19T08:05:00.000-08:00</published><updated>2008-03-04T14:06:32.092-08:00</updated><title type='text'>Rutina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sospecho que son las once de la mañana. No puedo asegurarlo porque no he querido mirar el reloj para evitar alimentar mi ansiedad. De todos modos, acaba de pasar un idiota y me saludó con “buenos días, joven”, develándome que aún no pasa del medio día.&lt;br /&gt;Aquí comienza el periodo crítico en mi trabajo. El mp3, luego de haber funcionado desde las ocho de la mañana, se queda ya sin batería. Las canciones ochenteras, que seleccioné cuidadosamente para  animarme a seguir adelante, dejan de sonar y me abandonan ante un escenario ajeno. Las dos ordenes de la mañana ya están cumplidas, pero como quiero evitar una tercera, me pongo lento y entupido para hacer que parezca que tardaré hasta la una y media de la tarde en cumplir con la segunda tarea, hora en que se acostumbra que los empleados del edifico coman y descansen.&lt;br /&gt;Por eso utilizo al conserje como excusa de mi demora, acepto responder a sus preguntas y me río de sus vulgaridades. Todo para saltar, cuanto antes, a la hora de almuerzo. La verdad es que no sé cuál es el nombre del conserje, Jorge o tal vez Daniel. Llevo casi un mes haciéndolo parte de mi rutina en el trabajo, de hecho recuerdo perfectamente el nombre de su esposa, Ana y de sus hijos, Tomasito y Belén. Pero por alguna razón no puedo recordar el suyo.&lt;br /&gt;Mientras el conserje me cuenta sobre su fin de semana, entra por el hall la señora del 2073, la más odiada por todo el edificio. Siempre con su actitud de dueña de fundo, con su cara de asco y su mirada por sobre los hombros. A lo lejos la vi bajar de su auto, con su cartera europea en la mano y sus pasos de gacela, que se lamentan por tener que tocar el piso.&lt;br /&gt;El conserje me advierte:&lt;br /&gt;-¡Cuidado! Ni respires, a esta hay que dejarla pasar mejor.&lt;br /&gt;Se dice que a la señora le fascina el conflicto y que de la nada genera una pelea que termina con algún funcionario del condominio metido en la pecera (así le llaman a la oficina del administrador, por estar hecha de vidrio), a veces al borde del despido.&lt;br /&gt;Pero conmigo hace la excepción. Le agrado y lo hace notar cuando se acerca a nosotros y me dice con voz fingida:&lt;br /&gt;- Me enteré que trabajas sólo hasta marzo. Una lástima. Un chiquillo servicial como tú, mantiene vivo a este edificio.&lt;br /&gt;He llegado a pensar que busca en mí carne nueva, para despertar su menopáusica lívido. Pero de solo imaginarlo se me revuelve el estómago. Si supiera la pobre.&lt;br /&gt;Le respondo cortante, pero correcto y mientras me habla le miro, descaradamente, sus arrugados pechos, sólo para hacerla sentir linda.&lt;br /&gt;Después de dos minutos de una buena muestra de teatro absurdo , la señora del 2070 se aleja por el ascensor, dejando una estela de perfume importado que me provoca repulsión.&lt;br /&gt;Del mismo ascensor se baja mi jefe, vestido siempre de azul y con su cara de galán latino. Me mira como diciendo: no te pago para que te la pases hablando en recepción. Le respondo con una mirada que dice: despídeme si quieres, sabes que no me importaría.&lt;br /&gt;Pero ninguno de los dos tiene el valor para decir lo que piensa, a penas balbuceamos un par de palabras:&lt;br /&gt;- Está haciendo frío.&lt;br /&gt;- Siempre hace frío en este piso, Marcelo- Lo tuteo porque sé que le irrita.&lt;br /&gt;Decido escapar para evitar una posible tarea extra en mi lista de deberes del día y me alejo poniendo cara de estar ocupado en algo importante.&lt;br /&gt;Tomo el ascensor y a penas las puertas se cierran, me pongo a cantar ridículamente una canción de Pulp y presiono el botón con el número veinte, haciendo una coreografía con mi dedo.&lt;br /&gt;Subo sólo dos pisos y soy interrumpido. Las puertas metálicas se abren y al reducido espacio, entra el cuerpo sudado de El Gordo. Me sonríe sin decir una palabra y yo ni siquiera hago el trabajo de responder con alguna mínima gesticulación. Me quedo inmóvil, con los ojos puestos en el techo. Sé que lanza dardos a mis espaldas, no necesito que me lo adviertan para enterarme de que no me soporta y que comenta de forma venenosa cada uno de mis pasos. Si esto fuera un colegio de niñas y nosotros alumnas, nos habríamos tirado del pelo en algún recreo hasta rompernos las faldas. Pero somos hombres, trabajadores como dice el conserje, con un rol determinado en el edificio y no podemos caer en altercados sin sentido. Además aún me faltarían pruebas para encararlo y demostrar la envidia, que creo, siente por mí.&lt;br /&gt;Se baja en el piso quince y yo sigo solo hasta el veinte. Me dirijo a la sala de aseo, donde se guardan las escobas, los líquidos de limpieza y las revistas viejas, que la gente tira a diario. El lugar está impregnado con olor a lavanda. Todos los limpiadores que aquí se usan tienen el mismo perfume y casi podría drogarme con lo potente de la sensación. Busco mareado una revista y me siento entre medio de las bolsas negras, vacías, que se usan para la basura. Elegí un suplemento de viajes, con una pareja joven en la portada, situados en una playa, posiblemente centroamericana. Se miran tontamente entre sí. Pienso que debieron tomar horas para lograr esa toma perfecta.&lt;br /&gt;Por primera vez en el día me atrevo a mirar el reloj, faltan sólo cinco minutos para la hora de comer. Estuve alrededor de media hora en mi escondite. Me voy al casino, la tortura de la mañana ha terminado, pero comienza la larga espera para la hora de salida. Así avanza la rutina en mi trabajo de verano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5671942494371841239-539535385400222294?l=fcosaavedra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/539535385400222294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5671942494371841239&amp;postID=539535385400222294' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/539535385400222294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/539535385400222294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/2008/02/rutina.html' title='Rutina'/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239.post-7201662006799282069</id><published>2008-01-13T14:23:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T07:05:28.822-08:00</updated><title type='text'>Seventh Tree</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/R4qQskMFdCI/AAAAAAAAACk/j6p6NG4l3yo/s1600-h/goldfrapp.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155091818781963298" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/R4qQskMFdCI/AAAAAAAAACk/j6p6NG4l3yo/s320/goldfrapp.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El 25 de febrero es el día elegido para el lanzamiento del esperado nuevo álbum del dúo británico Goldfrapp, titulado Seventh tree. Los sonidos de este disco parecen ser una exploración totalmente distinta a lo que habíamos escuchado antes. Si esperaras encontrar glam ochentero o electrónica cinematográfica, perderás tu tiempo.&lt;br /&gt;Sus dos últimos trabajos, Supernature y Black Cherry, los posicionaron como una banda respetada dentro de la escena alternativa europea, los llevaron a escenarios alrededor del mundo y claro, los introdujo dentro del infaltable mundo de MTV. En general resultó ser una formula perfecta para ganar público sin dejar lo ecléctico de su música.&lt;br /&gt;Es por eso que resulta extraño que al oír “Clowns”, la canción que abre el disco, aparezcan guitarras folk y juegos vocales bastante más discretos a los acostumbrados, presentando una atmósfera reflexiva, semejante a la obtenida en Felt Mountain, su primer álbum, pero con la gran diferencia de que aquí no se llega a sonidos de escenografía, armados para llevarte a una película de los años treinta, esto suena bastante más orgánico y menos dramático. Lo mismo ocurre con “A&amp;amp;E”, el single promocional, que representa bastaste bien al disco, con una construcción positiva, casi romántica, y que cuenta con un video, donde por primera vez no aparecen ropas y maquillaje llamativo ni ambientaciones psicodélicas, sino que pone a la vocalista en medio de un bosque que hace coreografías, mientras su compañero hierve agua en un campamento, así de simple y desconcertante. En “Caravan Girl” se escapan de la línea general del disco, y llegan a una canción adolescente, absolutamente ajena a ellos, que pareciera estar de sobra. Tal vez la más rescatable sea “Cologne Cerrone Houdini” por el protagonismo que toma la voz de Alyson y la fuerza del sonido orquestal, que crea una canción elegante y redonda, que recuerda, una vez más, pasajes de Felt Mountain.&lt;br /&gt;En Seventh tree queda claro que tanto Alyson Goldfrapp como Will Gregory tienen libertad absoluta para desarrollar la música que les plazca; entendible si los situamos dentro del sello Mute Records, el mismo de bandas tan trascendentales como Depeche Mode o Sonic Youth, donde la libertad creativa parece ser una de sus reglas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es necesario escuchar un par de veces el disco para asimilar las canciones, al hacerlo se vuelven cada vez más digeribles y se logra entender el por qué de un riesgo como éste. De  seguro este trabajo no pasará desapercibido&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5671942494371841239-7201662006799282069?l=fcosaavedra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/7201662006799282069/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5671942494371841239&amp;postID=7201662006799282069' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/7201662006799282069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/7201662006799282069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/2008/01/seventh-tree_13.html' title='Seventh Tree'/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_r-sh_497WOE/R4qQskMFdCI/AAAAAAAAACk/j6p6NG4l3yo/s72-c/goldfrapp.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5671942494371841239.post-11263691737367241</id><published>2007-12-27T12:13:00.000-08:00</published><updated>2007-12-27T13:57:06.947-08:00</updated><title type='text'>Mi Cruz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Desde hace unos años cayó sobre mí una cruz con nombre de mujer; hablo de ella, la que apareció en mi vida en época de colegio, con su cara de perdida y sus preguntas tontas, que desde un comienzo me hicieron pensar que nada cuerdo podía haber dentro de esa cabeza cubierta por abultado cabello negro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ese punto siempre tuve razón, nada cuerdo había ahí. Su mundo giraba dentro de una realidad paralela, dominada por Jesús, Unamuno y Manuel Rojas. Sus referentes literarios se transformaron en su única compañía y poco a poco intentó llevar a la gente que la rodeaba dentro de esa misma realidad. Aunque claramente, nunca tocó el éxito. Mientras más frases intentaba poner al bronce, más se alejaba de las personas, que la veían como un ser extraño y a veces temible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En esos años, era posible ocultar en parte su extraña forma de ser, es que usábamos uniforme en el colegio y todas nuestras fallas se cubrían con el jumper, la corbata o el blazer. De todos modos en su caso, el pelo abultado, las enormes cejas y sus intervenciones en clase sobre su propia forma de ver el mundo, la delataban como un ser fuera de lo común, pero para mí adorable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así se transformó en el blanco de las burlas de los que acostumbraban sentarse en la parte de atrás del salón, quienes se reían constantemente de ella en los momentos en que tropezaba torpemente en los pasillos del colegio, debatía con el profesor de turno sobre su visión distorsionada de la vida o simplemente se ponía a cantar canciones de alguno de sus ídolos kitsch.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De ese modo la gente fue escapándose, por temor a ser ligada a su imagen o tal vez para evitar ser dañados, en medio de alguno de sus impulsos, que nunca fueron médicamente tratados. Pero para mí era tarde, ya me había sometido a su amistad y era imposible escapar. Eso es importante de explicar, cuando eres parte de ella, jamás podrás liberarte, sólo debes aprender a vivir con la condena de su amistad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las circunstancias parecieron no querer separarnos. Terminamos en la misma universidad y en la misma carrera, como en una suerte de determinismo, al que con algo de recelo nos dejamos llevar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Qué etapa más difícil; verla frente al escenario universitario, me hacía pensar que no sería capaz de coordinar su distorsionada capacidad reflexiva, con el ideal de estudiante que, generalmente, buscan en ti. Pero me equivoqué, cada vez fue quitando más espacio al análisis sobre el sentido de las cosas y abrió paso a los placeres que la vida es capaz de ofrecerte a esta edad, y en vez de tener que buscar equilibrio entre su pensamiento y la universidad, debió equilibrar su cuerpo al salir de algún bar. Así abrió paso a un capitulo oscuro, del cual prefiero no emitir detalles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo importante es que el periodismo no era lo de ella, pero debía pasar por él para darse cuenta. Así jugamos dos semestres a proyectarnos laboralmente dentro de un oficio poco amable, pero ella decidió abandonar ese camino para pasar a otro, más ligado a su personalidad, pero con el mismo nivel de riesgos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia tomó otro rumbo. No fue su culpa como terminaron las cosas, el pasado, el que se hereda, pero no se elige, le pasó la cuenta y la obligó a tomar decisiones que cambiarán para siempre su vida. En ese capitulo vamos, ella se va de la casa y se pone a dirigir su futuro a ciegas, esta vez por sí misma. Sin poder decir si está preparada o no, las cosas están pasando y tendrá que enfrentarlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La quiero, claro que sí. Es inevitable no hacerlo; será un ser en estado primitivo, estará agotando mi paciencia, pero ya no puedo salir de esto. La cruz ya está sobre mi espalda y por ahora no puedo saber cuando caerá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5671942494371841239-11263691737367241?l=fcosaavedra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/feeds/11263691737367241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5671942494371841239&amp;postID=11263691737367241' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/11263691737367241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5671942494371841239/posts/default/11263691737367241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fcosaavedra.blogspot.com/2007/12/mi-cruz.html' title='Mi Cruz'/><author><name>Fco Javier  Saavedra C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01227147389444934966</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
